Archivo de la categoría: Fábula

La paz perfecta

Una vez un Rey ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.

Muchos artistas lo intentaron…

El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que reflejaba la paz perfecta.la paz perfecta

La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico. Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio de del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido… la paz perfecta.

El Rey escogió la segunda. Cuando sus cortesanos le preguntaron el porque el rey dijo:

– Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.

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El peso de unas patatas

El tema del día era el resentimiento, y el maestro había pedido que llevaran patatas y una bolsa de plástico.

Ya en clase, eligieron una patata por cada persona a la que guardaran resentimiento. Había que escribir el nombre de la persona y ponerla dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana todos llevaran consigo esa bolsa de patatas, a todos lados.

Naturalmente, la condición de las patatas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento, les mostró claramente el peso espiritual que cargaban a diario y como mientras ponían su atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendían cosas que eran mas importantes para ellos.hombredelsaco1

– Todos tenemos patatas pudriéndose en nuestra mochila sentimental. – Dijo el maestro transcurrida aquella semana. – Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagais a diario por mantener el resentimiento por algo que ya ha pasado y no puede cambiarse. Vosotros decidireis cuando despojaros de ese peso.

Todos se dieron cuenta que cuando se llenaban de resentimiento, aumentaba su stress, no dormían bien y su atención se dispersaba. Así que poco a poco, cada uno de ellos fue perdonando y dejando ir aquel sentimiento. Eso les llenó de paz y calma, alimentando su espíritu.

La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos. El perdón es una expresión de amor.

El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.

No significa que estés de acuerdo con lo que paso, ni que lo apruebes. Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimo. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causan dolor o enojo.

La falta de perdón te ata a las personas con el resentimiento. Te tiene encadenado.

El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario. Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no ocurrieron como pensabas.

La declaración del perdón es la clave para liberarte.

Bailar bajo la lluvia

Una mujer muy sabia se despertó una mañana, se miró al espejo y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza.

– Hummm – pensó, – creo que hoy me voy a hacer una trenza.

Así lo hizo y pasó un día maravilloso.

Al día siguiente se despertó, se miró al espejo y vio que solamente tenía dos cabellos en su cabeza.

– Hummm – dijo – creo que hoy me peinaré de raya en medio.

Así lo hizo y paso un día grandioso.

El siguiente día cuando despertó se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza.

– Bueno – ella dijo – ahora me voy a hacer una cola de caballo.

Así lo hizo y tuvo un día muy, muy divertido.

A la mañana siguiente cuando despertó corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba ni un solo cabello en la cabeza.

– ¡Que bien! – exclamó – hoy no voy a tener que peinarme.742190018

La actitud  es todo.

La vida no es esperar a que la tormeta pase. Es aprender a bailar bajo lo lluvia.

 

El pequeño pez

dos pecesUn pequeño pez nervioso se topó con otro más viejo y tranquilo.

– Usted perdone – le dijo el joven – Es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme.

– Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado.

– El Océano – respondió el viejo pez, dio una vuelta de 360 º y volvio a mirar al joven pez – es donde estás ahora mismo.

– ¿Esto? Pero si esto no es más que agua… Lo que yo busco es el Océano – replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

A veces tan solo hay que parar de buscar, detenerse, respirar hondo y abrir los ojos para mirar lo que tenemos delante y no somos capaces de ver.

Mapas

Se dice que los mapas alumbran el camino mostrando los llanos, las montañas, los ríos, los poblados, los senderos, los atajos… El caminante decide la mejor ruta y sigue el camino en busca de su destino. Más no es el recuerdo de los caminos visitados quien lo guía, sino el corazón, con la ayuda del mapa recorrido.

Sea tu corazón el mejor guía de sendero.

Compas-corazon

Todos andamos en busca de la cumbre de la montaña sagrada, pero, ¿no sería más corto nuestro camino si consideráramos al pasado como un mapa, y no como un guía?

Gibran Jalil Gibran

Depende…

Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Tras despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.

– ¡Qué desgracia Mi Señor! – exclamó el Sabio – ¡Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad!

– ¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

– ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes!

Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:

– ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

– Recuerda bien amigo mío – respondió el segundo Sabio – La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado. Todo depende de la forma en la que se digan las cosas… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse.

Concentración

ArcoDespués de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero. El joven demostró una notable técnica cuando le dio al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro.

– Ahí está – le dijo al viejo,  – ¡a ver si puedes igualar eso!.

Inmutable, el maestro no desenfundo su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco. Parado con calma en el medio del inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y directo.

– Ahora es tu turno – dijo mientras se paraba graciosamente en tierra firme.

Contemplando con terror el abismo aparentemente sin fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer el tiro.

– Tienes mucha habilidad con el arco –  dijo el maestro – pero tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro.

Ayudar

Nicolás solo tenía seis años y quería tener un reloj de pulsera. Cuando se lo regalaron por fin, en Navidad, estaba impaciente por enseñárselo a su mejor amigo, Toño. La madre de Nicolás le dio permiso, y cuando su hijo salió de casa le hizo esta advertencia:

– Nico, hijo, ahora llevas tu reloj nuevo, y sabes leer la hora. De aqui a casa de Toño llegas andando en dos minutos; así que no tienes excusa para llegar tarde a casa. Vuelve antes de las seis para merendar.

– Sí, mamá -dijo Nicolás mientras salía corriendo por la puerta.

Dieron las seis, y ni rastro de Nicolás. A las seis y cuarto no había aparecido todavía, y su madre se irritó. A las seis y media seguía sin aparecer, y se enfadó. A las siete menos diez, el enfado se convirtió en miedo. Cuando se disponía salir a buscar a su hijo, se abrió despacio la puerta de la calle. Nicolás entró en silencio.

– ¡Ay, Nico! -le riñó su madre-. ¿Cómo has podido ser tan irresponsable? ¿No sabías que yo me iba a preocupar? ¿Dónde te has metido?

– He estado ayudando a Toño… -empezó a decir Nicolás.

– ¿Ayudando a Toño?, ¿a qué? -le gritó su madre.

El pequeño empezó a explicarse otra vez:

– A Toño le han regalado una bicicleta nueva por Navidad, pero se cayó de la acera y se rompió y…

– ¡Ay Nicolás! -le interrumpió su madre-, ¿qué sabe de arreglar bicicletas un niño de seis años? Por Dios, tú….

Esta vez fue Nicolás quien interrumpió a su madre.

– No mamá. No quise ayudarle a arreglarla. Me senté a su lado y le ayudé a llorar…

Manos

El Guardián del templo

Cierto día, en un monasterio Zen-Budista, a la muerte del guardián, fue necesario encontrar un substituto. El gran Maestro entonces convocó a todos sus discípulos para determinar quién sería el nuevo centinela.

El Maestro, con mucha tranquilidad habló:

– asumirá el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy presentarles.

Entonces, colocó una mesita magnifica en el centro del enorme salón donde se encontraban reunidos, y encima de ella, puso un florero de porcelana muy raro, con una rosa amarilla de extraordinaria belleza adornándolo, y solamente dijo:

– ¡Aquí está el problema!

Todos se quedaron mirando la escena: el florero bellísimo, de valor inestimable, con la maravillosa flor al centro. ¿Qué representaría? ¿qué hacer? ¿cómo resolver el enigma?

En ese instante, uno de los discípulos sacó la espada, miró al Maestro, a sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y destruyó todo con un sólo golpe! e inmediatamente regresó a su lugar.

Entonces el Maestro dijo:

– Tú serás el nuevo Guardián del templo.

No importa cuál es el problema, aún cuando sea algo demasiado bello, sí es un problema, necesita ser eliminado. Un problema es un problema. Aunque se trate de una mujer sensacional o un hombre maravilloso o un gran amor que se acabó. Por muy hermoso que sea o haya sido, si ya no tiene más sentido en nuestras vidas, tiene que ser suprimido.

Muchas personas cargan en su vida con el peso de cosas que fueron importantes en el pasado, pero que hoy solamente ocupan un espacio inútil en nuestros corazones y mentes. Espacio indispensable para Re-Crear la vida.

Existe un proverbio oriental que dice:
Para que bebas vino en una taza llena de té, primero es necesario tirar el té para entonces, beber el vino.

El halcón que no volaba

Cuenta una leyenda oriental que hubo un rey que recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero no sabía lo que le sucedía al otro; no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, de tal manera, que había que llevarle el alimento hasta allí.

halconesEl rey mandó a llamar sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el pájaro continuaba inmóvil.

Difundió al final el problema entre todos sus súbditos, y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente en los jardines. Traedme al autor de ese milagro, dijo. Lee el resto de esta entrada