¿Cúando percibimos más dolor?

El dolor es un fenómeno complejo y multifactorial que depende de la interacción de factores fisiológicos, psicológicos y socioculturales.Dolores

Se han descrito múltiples factores que determinan la percepción del dolor o su manifestación, relacionados con condiciones étnicas o raciales, tanto en adultos como en niños. En este artículo os acercamos a algunos de esos factores que, a priori, puede que parezca, que tienen poca o ninguna relación. Según los últimos estudios científicos estos son algunos de dichos factores:

  1. La intención de hacer daño. Según han probado los doctores Kurt Gray y Daniel Wegner de la Universidad de Harvard en un estudio publicado en la revista “The economist” y  Psychological Science cualquier dolor es más intenso si consideramos que alguien nos hace daño intencionadamente, mientras que si pensamos que el dolor se ha producido debido un mero accidente resulta mucho más liviano. Este experimento se realizó entre 43 estudiantes a los que se les administraba descargas eléctricas. En varias sesiones con estos individuos, en unos casos se hacia ver que había sido un error de la maquina y en otros que se hacia por elección de una persona sentada en frente de ellos. En todas las ocasiones la sensación de dolor era mayor en los casos en los que creían que la otra persona les había producido daño intencionadamente.
  2. Nivel educativo. Según un estudio elaborado por el doctor Blyth en 2001 para la revista PAIN, sobre pacientes con dolor crónico en Australia, se determina que los individuos con niveles educativos más bajos sufren dolor durante más tiempo a lo largo de su vida. La información alivia el dolor, o mejor dicho, ayuda a que éste no empeore. Así, si se informa a un paciente que se le va a realizar un procedimiento (por ejemplo una extracción de sangre) va a ser menos dolorosa que si no se informa al mismo.
  3. Soledad. Como en tantas otras cosas, se ha demostrado que somos más propensos a sentir dolor estando solos, que en compañía de nuestros amigos o nuestra pareja.
  4. Olor y dolor. Los olores desagradables pueden aumentar mucho la sensación de dolor, mientras que un buen aroma actúa como un poderoso analgésico, según se podía leer recientemente en un estudio publicado en la revista Pain.
  5. Cuestión de fe. Un equipo de neurocientíficos de las universidades de Oxford y Cambridge demostró que mirando una imagen religiosa los devotos católicos experimentan un 12 % menos dolor que los ateos y agnósticos. Al comparar la actividad cerebral de los dos grupos, los investigadores identificaron que la diferencia residía en que solo en los creyentes se había activado la corteza prefrontal ventrolateral derecha.
  6. Caricias. Cuando se trata de dolor tampoco hay que menospreciar el poder de una caricia. De acuerdo con el neurocientífico británico Francis McGlone, de la Universidad de Liverpool, existe un sistema de fibras nerviosas de la piel que responde específicamente a estímulos de placer, como las caricias. Y cuando son estimuladas, la actividad de los nervios conductores del dolor disminuye considerablemente. Claro que no vale cualquier caricia. Según McGlone, para que surta efecto hay que acariciar lentamente y ejerciendo muy poca presión.
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Publicado el junio 27, 2013 en Curiosidades y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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